Los troncos, inmensos, forman un cielo sin bóvedas de yeso. Su sombra no es sombría. Me envuelve algo que ya estaba dentro mío desde siempre. Tengo el horizonte para construir, el sol y el agua necesarios. Me acompañan los sonidos de la selva y los múltiples ojos de los animales.
que bonito que escribes un abrazo desde Miami
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